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objetos perdidos

2012

Esta pieza trata sobre una de las inquietudes más esenciales de la existencia humana: la búsqueda incesante del yo. Propone una reflexión sobre la imposibilidad de fijar una identidad estable dado que el ser se transforma constantemente. Dentro de nosotros existe una voz que nos aconseja y guía, critica y aprueba todo lo que hacemos, pero esa voz tampoco es tú mismo. Mutamos en deseos, intereses, pensamientos y emociones que se desdibujan y reformulan día con día. La propuesta sugiere que la plenitud –ese anhelo incesante- es comúnmente perseguido en lo externo: amistades, viajes, logros, ideologías. Sin embargo la paradoja es que aquello que creemos perdido nunca ha estado fuera. Lo que buscamos habita en lo mas cercano y habitual.